Ahora puedes encontrarnos en nuestro nuevo sitio, dando clic en la siguiente imagen.
Mostrando entradas con la etiqueta Ejercicios Espirituales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ejercicios Espirituales. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Ejercicio espiritual para el día de hoy.

UN POCO DE SENDERISMO URBANO.


El día de hoy, quiero recomendarles un ejercicio espiritual basado en una práctica shamánica ancestral denominada senderismo, el senderismo consiste en una caminata contemplativa, pero en esta ocasión la combinaremos con un mantra.

_ El objetivo del senderismo es la sanación interior y el crecimiento espiritual. Y en esta ocasión nuestra práctica buscará esos dos objetivos: curarnos y/o tener un acercamiento hacia lo Divino.

El senderismo, se practica originalmente en espacios naturales y abiertos, pero que vivir en la ciudad no sea una limitante. Usted, puede escoger entre un parque (preferentemente porque la naturaleza nos brinda una facilidad para entrar en armonía con nosotros mismos), una calle o avenida no muy transitada, pero si incluso esto no es posible, pudiera usted hacerlo en un centro comercial, ya que lo importante aquí, no es tanto la contemplación como la meditación en el mantra que vamos a repetir.

_ El mantra que yo propongo el día de hoy es el siguiente: “Yo Honro mi Presencia Divina”. El cual también pudiera sustituirse con otros como: “Yo honro la Presencia Divina que hay en Mí” e incluso “Yo me honro a mí mismo”/”Yo honro mi presencia” (dependiendo de cuales sean nuestras creencias respecto a esto, y cómo sea nuestra relación íntima con la Divinidad).

_ La repetición, la cual puede ser mental o dicha en voz baja, debe ir acompañada de una respiración profunda, inhalando y exhalando por la nariz.

_ Aconsejo, si esto es posible, llevar un japa, un cuentario, un rosario, e inclusive una pulserita de cuentas, que nos ayude a acompasar las repeticiones con nuestra respiración. ¿Pero cómo hago esto? ¡Muy fácil! Por cada cuenta o bolita, una respiración y una pronunciación mental.

_ También es importante que para no desviarnos de nuestro objetivo meditemos/pensemos acerca de lo que estamos diciendo. Tal vez podríamos visualizarnos diferentes. No lo sé, quizá resplandecientes y con un hermoso brillo rodeándonos o saliendo incluso de nosotros mismos. También pudiera ser imaginarnos más jóvenes, hermosos, joviales, saludables, altos, delgados, vitales, ¡qué se yo!

Lo importante es formarnos imágenes mentales que nos ayuden a complementar aquello que estamos afirmando con el mantra. Para que pueda ser asimilado fácilmente por nuestro subconsciente.



Recomiendo realizar esta actividad, durante un tiempo aproximado de veinte minutos. Si usted desea hacerlo por más tiempo ¡Adelante! ¡Mucho Mejor!

_ Vera usted, que al terminar esta práctica, se sentirá relajado, en armonía con usted, con lo Divino, o con la naturaleza, amoroso o cariñoso, compasivo, inspirado, y si usted está enfermo, incluso hasta sanado.


En el mejor de los casos ¡Todas las Anteriores!!!



Pax, Aloha, Shalom, Namasté.



¡¡¡Abundantes Bendiciones en Jesús y su Espíritu!!!








Daniel+,
Comunidad Apostólica de San Juan,
Cuernavaca, Morelos.
Rvdo.Daniel.Fragoso@gmail.com






[ Siempre es importante recordar que las cosas espirituales son atemporales, y que por tanto, mantener siempre despierta nuestra Consciencia Divina, es sumamente valioso. Esto puede ayudarnos a apreciar todas las bendiciones que tenemos, como la vida, el amor de las personas que nos rodean, ¡Y comprender que el Hoy y el Ahora son el más maravilloso regalo que tenemos!

_ Y recuerden, vivan siempre como si hoy fuera el Gran Día de Nuestra Salvación.
Miren que Hoy es el día de la Segunda Venida de Cristo.
¡El día de la Expiación y de nuestra resurrección como Hijos/as de Dios(a)!]
_

domingo, 29 de agosto de 2010

La Llegada del Mesías.

.

Una interpretación metafísica del Moisés Bíblico.




Conforme vamos creciendo en nuestro desarrollo espiritual, el entendimiento que se va alcanzando, nos permite ir conociendo poco a poco los significados simbólicos que nos rodean.

_ Una forma muy elevada de comprender e interpretar los Textos Sagrados, llámese la Biblia, los Evangelios, el Corán, El Gita, Los Vedas, El Avesta, y cualquier otro texto sagrado que nos hable de la Revelación Divina, es darle una interpretación simbólica, o espiritual, es decir metafísica (lo que va más allá de una cuestión evidente y que encierra dentro de sí, cantidades inconmensurables de sabiduría, la cual proviene de una Fuente muy especial).

_ No dejo de hacer hincapié, que una de las cosas más importantes en la espiritualidad que nosotros promovemos, es la de un reencuentro con nuestra propia divinidad, o como dirían en oriente, despertar nuestra conciencia divina. Sin embargo, a veces nos resulta muy complicado entender esto, a causa de la educación que como parte de una cultura occidental materialista, nos mueven otros tipos de valores que no nos permiten hacer caso de los valores espirituales, los cuales simple y sencillamente se hallan ahí, esperando ser redescubiertos, esperando ser reconocidos.

_ En América Latina, durante siglos, se ha promovido una religiosidad muy dolorosa, y creo yo que ya es momento, de que salgamos de ese profundo hoyo de dolor, de tristeza y de depresión moral, y tengamos un reencuentro con la Divinidad, pero desde una perspectiva en la cual la Divinidad sea eso que se halla dentro de nosotros como la fuente primordial, y no como un dios justiciero, que se encuentra en las lejanías de los cielos, separado de nosotros por una distancia inmensa, abismal (como si se tratase del padre ausente que engendra, pero que se despreocupa de sus hijos).

¡Basta ya de esa terrible percepción de la Divinidad! ¡Basta ya de perspectivas y sentimientos tan dolorosos!

_ Espero que recuerden que en una de nuestras entradas anteriores, hablábamos de una dimensión del Cristo que se halla dentro de nosotros, muchos de los místicos que ha habido en la historia de la Iglesia le han llamado “El Cristo de Nuestro Corazón”.

“Es como un calor que me inunda aquí en el pecho, y que tiene su origen en mi corazón. Es como un fuego que me invade, y que no me quema, y que me hace sentir Su Amor”
(Santa Teresa de Ávila).

_ En el Evangelio de Juan, Jesús nos habla explícitamente de cómo su Espíritu regresará a nosotros y estará aquí para consolarnos “Yo les enviaré un Consolador” [Juan 14: 15-21].

_ Sin embargo, esta es una Verdad que mucha gente aún no comprende, porque no se encuentra dispuesta a abrirse a esta enseñanza tan importante que nos da Jesús directamente.

Ahora bien, en la lección del día de hoy, quiero hablarle sobre la llegada del Mesías. No sé si recuerden que en algunas entradas anteriores, hablábamos del nacimiento del Cristo, pero no hablábamos en lo absoluto de la fiesta de Navidad, sino en el nacimiento del Cristo en nuestros corazones; es decir, el permitir nacer nuevamente al Cristo en Nuestro Interior, despertar Nuestra Chispa Divina, hacernos conscientes de Nuestra Propia Divinidad. Abrirnos al Supra-Consciente [la entrada es del día jueves ocho de julio del 2010].

_ Ahora, en esta ocasión toca hablar de la llegada del Mesías.

Queridos amigos, como ya les mencioné, considero que es muy importante que se abran una vez más al simbolismo subyacente en los relatos bíblicos, para poder dar una interpretación más plena del mensaje que nos quieren dar. Recordemos que la Biblia fue escrita por hombres y mujeres que como tú y como yo, sentían un profundo deseo y amor hacia la Divinidad, y que por ello mismo debemos de comprender que en ese ánimo de deseo de retorno al mensaje original, es con el cual debemos de ver las enseñanzas que pueden transmitiros los episodios y las historias bíblicas, porque de lo contrarío estaríamos siguiendo la literalidad de las palabras, que tienen que ver más con lo que pensaba el autor al momento de escribirlas, que lo que la Divinidad realmente trataba de transmitirnos.

_ Ahora bien, recordemos que en la mayor parte de la Biblia, se nos habla de Israel como un pueblo altamente espiritual el cual estaba en un permanente contacto con la Divinidad. Cuando las cosas no iban muy bien para el pueblo de Israel, estos tenían la certeza de la llegada de un Mesías, el cual llegaría para libarlos de sus tristezas y sus pesares. Lo más maravilloso de todo esto, es que cuando el pueblo de Israel se encontraba en sufrimiento (casi siempre por no reconocer su unión con la Divinidad) surgían en el pueblo sabios y santos profetas quienes enseñaban y predicaban sobre el Mesías, esto era más bien como una especie de sanación moral, que antecedía a la llegada del Mesías.

Ahora, los convido a que demos una interpretación diferente sobre el Éxodo, entendiéndolo no como una historia/cuento, sino más bien como una metáfora; una parábola.

_ La palabra/nombre Moisés es idéntica por sus orígenes a la palabra Mesías. Es muy probable que si hubiese existido un personaje histórico en la historia de la Liberación de Egipto, del pueblo de Israel, hubiese tenido algún otro nombre, quizás egipcio, y que con el tiempo el pueblo le asignara el nombre de Moisés, reconociéndolo como al Mesías.

Ahora supongamos que usted o yo, somos Israel, como individuo y no como el pueblo, y que identificándonos a nosotros con el pueblo de Israel, debemos comprender la enseñanza de este conmovedor y dramático episodio de la Biblia.

_ En Egipto, Israel sufría de la esclavitud. En nuestras vidas esta esclavitud podría ser la esclavitud moral, la tristeza, la enfermedad, la depresión, la dependencia hacia sustancias, dependencia hacia personas o situaciones desagradables, dependencia hacia una relación enferma, dolor, autocompasión, pobreza, y/o cualquier otra circunstancia desfavorable en nuestras vidas; cualquier otro tipo de cadenas que nos esclavice y que no nos permita alcanzar las miles de promesas que se nos mencionan en la Biblia, y que son los Regalos/Dones de Dios que nos están esperando.

_ Sin embargo, aparentemente de la nada surge un locuaz que nos dice: “No tengas miedo, mantén tu firmeza y tu moral alta, confía simplemente en Dios y verás como todo se soluciona”. Esa es la voz de Moisés, la voz de nuestro Mesías, de quien estábamos esperando su llegada, aquella voz que es nuestro Consolador, y que viene “desde los cielos” “montando un corcel blanco, dispuesto a blandir su espada contra cualquier situación desfavorable”. Recordemos que “desde los cielos” o toda referencia al “Cielo” es una metáfora para nuestro Supra-Consciente o como le llaman los metafísicos, “nuestro Yo Divino”.

_ Este Moisés/Mesías es Nuestra Voz Interior, la Voz del Alma.

_ Muchas veces nuestra dependencia “al Mundo” (entiéndase como nuestra dependencia a cualquier situación desfavorable en nuestras vidas) nos llevan a cuestionar a ese Moisés/Mesías y desconfiar de él. “Quién eres tú, le dijeron los judíos a Moisés, déjanos tranquilos, queremos seguir sirviendo a los egipcios, preferimos ser sus esclavos a padecer en el desierto”.

_ El desierto puede tener muchos significados, pero en este relato el desierto representa a la incertidumbre; aquella incertidumbre que se sustenta en la falta de fe, tanto en Dios como en uno mismo.

_ Sin embargo, Moisés insiste, por su gran fe. De hecho, él representa la fe, porque es él quien levanta la moral del pueblo de Israel, quienes hubiesen preferido seguir siendo esclavos de sus dudas y sus temores. Moisés le responde a Israel “No tengan miedo, confíen en Dios, y verán como Él los saca de la Casa de la Esclavitud (Egipto). Dios librará la batalla por ustedes, y ustedes sólo serán testigos de Su salvación”.

_ Que maravilloso el mensaje de nuestro Moisés/Mesías que nos dice “Descansa en el Señor tu Dios, quien librará todas tus batallas”; “No tengas miedo, ten fe”.

_ La metafísica y autora de muchos libros, Florence Scovel Shinn, nos dice que el miedo es una fe invertida, es como depositar toda nuestra voluntad hacia las cosas que no queremos.

Sin embargo, el dramatismo de este episodio va más allá, porque después de ganarse la confianza del pueblo de Israel, las cosas parecen empeorar. Después de que Moisés visita al Faraón, este le dice que por su osadía, ahora el pueblo de Israel será obligado a trabajar doble jornada y en peores condiciones. Sin embargo, esto fue lo que obligó al pueblo de Israel a abandonarse a una completa y absoluta fe en Dios y en Moisés, en la Divinidad y en el Mesías; lo que es lo mismo en Dios y en nuestro Mesías/Voz interior: Nuestra Divinidad Interior.

_ ¿Y acaso saben ustedes lo que ocurrió después?

_ ¿No? Pues adivine qué… ¡Fue entonces cuando comenzaron los Milagros!

‹‹Mientras tanto el pueblo se dolía al ver que el ejército del Faraón les pisaba los talones, dispuestos a hacerlos regresar a la esclavitud en Egipto.
‹‹Después el Señor dijo a Moisés: “¿Por qué me invocan con esa tristeza, amargura y desesperación? ¿Qué acaso no confían en mí? Dile a Israel que continúe su marcha. Al llegar a las aguas, tú levantarás tu bastón y dile a las aguas del mar que se separen, y estas se separarán, entonces entrarán a pie y se salvarán”. Moisés hizo lo que Dios le dijo y así pudo pasar el pueblo de Israel››.


_ Una prueba bastante difícil no creen amigos. ¿Qué sucedería con nosotros al encontrarnos con una situación como la de Moisés? ¿Y si nosotros fuésemos el pueblo de Israel y vemos cómo nos persigue el enemigo?


_ Aquí, el Faraón representa a nuestro ego, pero a esa parte de nuestro ego que es nociva para nosotros mismos, el es el Señor del Mundo, porque nos tiene aferrados “al mundo” entendiendo por “mundo” a una percepción exclusivamente materialista de las cosas, a aquello que sólo podemos percibir con nuestros ojos mortales. Un ego que contempla un mundo de tristeza, muerte y enfermedad, y que sin embargo idolatra a ese mundo impidiéndonos reconocer y ver a la Divinidad, y a la Divinidad que está en nuestro interior. El ego de nuestros apegos, miedos y vicios.


_ Algo bastante curioso, es que mientras Moisés guiaba a Israel hasta su tierra prometida, los israelitas se dieron cuenta de que Dios, jamás los iba a dejar solos en el desierto. Siempre que los necesitaban, Dios les daba todo lo que necesitaban, tanto en su sustento, como en su salud. Recordemos que Él les enviaba el alimento desde el cielo, maná, “El pan nuestro dánoslo hoy”, y que incluso en su enfermedad Él los sanaba: “Y mandó Dios a Moisés a ‘Levantar la Serpiente’ y todos los que la miraban a los ojos quedaban sanados”.


Ahora bien, aquí en México sabemos que hay un dicho bien popular que dice “Más vale un malo conocido, que un bueno por conocer”, esta imagen representa bien claramente la forma en la que hemos sido educados. No hay una imagen más terrible que nos obliga a mantenernos bloqueados y negarnos a lo positivo que la vida pueda traernos. Esta imagen también representa muy bien a nuestra vieja religiosidad que se fundamenta en el dolor de un dios ausente y en el escepticismo. Yo los invito a que desterremos esta idea de nuestras mentes y nuestros corazones, y que intentemos reconocer en nuestras vidas, a aquellos personajes de este relato.

¿Cuál es su Egipto? ¿Qué tan fuerte es su faraón? ¿Por qué tenerle miedo al desierto si no sabe lo que le espera en él? ¿Necesita usted una prueba dramática en su vida como la de Moisés y el pueblo de Israel al cruzar el Mar Rojo, o prefiere escuchar a su Moisés/Mesías (Voz) interior desde un principio? ¿Ya ha escuchado usted esa voz interior? ¿Se ha preparado con gozo y dicha a la llegada del Mesías o se encuentra esperando a una situación dolorosa para clamar por él?

Recuerden que al ser Hijos de Dios, y co-partícipes en la Creación con Él, hemos sido dotados de un Plan Perfecto y Maravilloso para nuestras vidas. Todos tenemos nuestra propia Tierra Prometida ¿Qué necesita usted para llegar a ella?
_ Yo no sé que es lo que le haga falta, pero yo les recomiendo abrirse al mundo del Espíritu. Al reino de lo Espiritual.


En el Cristo que palpita en nuestro corazón.



Daniel+,
Comunidad Apostólica de San Juan,
Cuernavaca, Morelos.
Rvdo.Daniel.Fragoso@gmail.com





- Para una mayor información al respecto, recomendamos la obra de la autora y maestra metafísica Florence Scovel Shinn, especialmente el libro titulado “La Puerta Secreta Hacia el Éxito”. También la obra del Seik (maestro espiritual sufí) y doctor en psicología Robert Frager titulada “EL CORAZÓN La Identidad Propia y del Alma; psicología sufí de crecimiento, equilibrio y armonía”. También les recomiendo las canciones del grupo Mägo de Oz “La Voz Dormida” y “Estrella Fugaz”.

sábado, 31 de julio de 2010

El Espíritu está en mí.

.


En la mañana, mientras hacía mis ejercicios espirituales, se me vino a la mente que el mantra/afirmación debería ser el siguiente:

“El Espíritu está en mí”.

Sólo que en esta ocasión, no sería un mantra de oración para repetirse indefinidamente, sino más bien un mantra de reflexión.

Al estarlo repitiendo, comprendí que no sólo podía orarlo, sino que para que tuviese una mayor profundidad, y quedase mejor grabado en mi subconsciente; sería mejor que reflexionase en lo que esta frase implica.

Después de repetirla mentalmente, traté de comprender qué me quería decir. ¡Es fácil!
Si nosotros fuimos creados en un hogar cristiano, podemos reflexionar qué tanto de cierto es esto, si bien la doctrina cristiana nos dice que somos partícipes del Espíritu Santo, que es Jesús mismo.
Sí creemos pues, en lo que nos dice esta afirmación, podremos entender que todo lo que necesitamos ya se nos ha dado.
Si es verdad que el Espíritu de Dios, está en mí; ya he recibido por tanto el Amor, la Salud, la Paz, la Belleza, la Prosperidad, la Abundancia, la Armonía y la Dicha.
El día de hoy los invito a reflexionar sobre nuestra mantra/afirmación del día, pero tratando de comprender qué significado tiene para cada uno de nosotros.

―Algo muy importante, es que podemos adaptar esta frase a nuestras necesidades espirituales. Por ejemplo, podríamos sustituir la palabra Espíritu por alguna que se amolde más a nosotros. De igual forma podríamos hablar del “Espíritu de Dios”, o del “Santo Espíritu/Espíritu Santo/Gran Espíritu” o incluso decir “Jesús está en mí” o “Cristo en mi interior” o “El Espíritu de Jesucristo está dentro de mí”. Lo importante es poder identificarnos con la afirmación. Así pues el budista podría decir “Buddha está en mí” ―.

En Jesús y María.


Daniel+
Sacerdote,
Comunidad de San Juan Apóstol.
http://rvdo-daniel-fragoso.blogspot.com/

sábado, 5 de junio de 2010

El Paraíso Perdido.

.


Y EL MAESTRO LE DIJO A FELIPE
"EL REINO ESTÁ DENTRO DE TI".
(Evangelio Gnóstico de Tomás)

"A USTEDES SE LES HA CONCEDIDO
CONOCER LOS SECRETOS DEL REINO
DE LOS CIELOS, PERO A ELLOS NO"
(Mateo 13:11)

(1ra de Corintios 15:28)
(Lucas 17:21)
(Mateo 10:7)


Imaginemos por un momento la literalidad de estas palabras. Supongamos que aquello que los sistemas religiosos han denominado como Cielo, Reino, Paraíso, no es más que un simbolismo o una alegoría que adquiere diferentes connotaciones cada vez que se habla de él.

Ahora, como ministro alternativo que soy, quiero que el día de hoy se permitan darle a estas palabras un significado completamente diferente al que se le ha venido dando. Abrámonos a una perspectiva más espiritual y simbólica y dejemos (aunque sea por un momentos) los dogmas y convicciones.

Pensemos por un momento, que el sendero que nos lleva a la iluminación no se comprende en el exterior. No se trata de viajar quilómetro y quilómetros, practicar la caridad y visitar los lugares santos, sino más bien que se trata de una búsqueda hacia nuestro interior...

Imaginemos ahora que esa búsqueda, no nos conduce a sofismas y conceptos complicados, y mucho menos aún a ese tortuoso sistema dual que divide y que divorcia el cuerpo del espíritu.

Hoy, tratemos de darle un significado más amplio, más materialista concreto y objetivo.

Pensemos que cuerpo y espíritu son uno, y que como uno han de funcionar.

[Recuerden que en el sistema que propongo y que manejo, tanto el espíritu como la materia son la totalidad de la realidad, y que la supresión de uno o el otro, puede suponer la pérdida de dones muy importantes]

Ahora imaginemos que cuando Adán y Eva se encontraban en el paraíso, vivían en una completa felicidad porque tanto su alma(mente) como su cuerpo y espíritu, vivían en perfecta armonía, y que en la comunión de alma, cuerpo y espíritu podían gozar de la presencia del Eterno.

Ahora tomemos la perdida de la gracia, como la perdida de ese equilibrio. Al romperse la armonía y la comunión perfecta, se pierde de igual manera el completo contacto y comunicación con la Divinidad.

Desde entonces, sabios, filósofos y religiosos, se han lamentado tan terrible suceso, y esperan con fe y esperanza (pero faltos de fe y voluntad) el momento en el cual, la Gracia Divina retorne al ser humano.

Pero, sucede pues, que el hombre más emblemático de la espiritualidad, Jesús el Cristo, sentó el sendero que se ha de recorrer. Pero, al prostituirse su mensaje, se dejó de lado una parte muy importante de éste: La Sagrada Sexualidad.

Si dejamos de lado los racionalismos, y le damos su lugar a la Sexualidad Sagrada como un concepto al que cada quien en medida de su evolución espiritual le puede dar una interpretación diferente, podemos abordar a la Sagrada Sexualidad como la unión entre el cuerpo y el espíritu (El Matrimonió Místico, llamado así por algunos).

Pensemos que el Edén, El Reino, o El Paraíso, literalmente se encuentra dentro de nosotros. Imaginemos las vísceras y las entrañas y preguntémonos dónde podrá estar.
― Recordemos que no se valen los sofismas y decir que en el cerebro, o misterismos y decir que se halla en el espíritu que lo anima ―.
Abrámonos a la posibilidad de que sea un órgano, una glándula, o demás.

Quizá algunos me dirán que se encuentra en el cerebelo, o en el hipocampo, hipotálamo o la hipófisis. Pero si buscamos un Paraíso más simbólico, el Reino de los Cielos, El punto que nos lleva a las alturas y nos permite contemplar a Dios por un segundo, este Edén no sería otro que el punto G, en las mujeres, o el punto P, en los varones. Ese mistérico lugar del organismo en dónde se fusionan el cuerpo y el espíritu (llamado Swadisthana por los mísiticos orientales del Kindalini y del Yoga) haciendo despertar un nivel de consciencia que se va elevando en la medida en la que se inicia un sendero de crecimiento espiritual por medio del erotismo y de la Sagrada Sexualidad.


A nosotros los occidentales, nos cuesta bastante trabajo asimilar estas ideas, tal vez debido a la opresión y represión sexual ejercida por las huestes en el poder político-religioso. Pero, si consideramos a esta época de represión sexual como la época en la que el ser humano perdió la plenitud de la gracia divina, creo que será bastante lógico que hagamos caso de las palabras del maestro que nos dicen "EL REINO ESTÁ DENTRO DE TI" desde una perspectiva más literal.

Cuando un hombre, desea descubrir algo, estudia, avanza, explora, viaja, pregunta, cuestiona. Pues resulta que el desarrollo espiritual se basa en esto mismo. Por eso, si nosotros decidimos descubrir ese Edén, o Paraíso Perdido que se halla dentro de nosotros, y decidimos montar en nuestro caballo y partir en una cruzada hacia su búsqueda, pero esta búsqueda, en vez del Grial, la Lanza del Destino, o la Cabeza de Juan Bautista, nos llevará a buscar las puerta de ese paraíso llamado Punto G, que se haya en la próstata, y que nos espera, con las puertas abiertas para que accedamos al conocimiento sagrado y espiritual que sólo el sendero de la sexualidad sagrada puede darnos.

Por eso debemos pues preparar el sendero estudiándolo, avanzando progresivamente y disfrutando del camino.
Explorando las alternativas que podemos abordar en su reconocimiento y estimulación, viajando con nuestro o nuestra amante, por ese sendero de sorpresas y maravillas de las cuales podemos rescatar una enseñanza de cada experiencia nueva.
Preguntando a nuestros maestros más avanzados, o buscando algún tipo de ayuda; no olvidemos que "cuando el alumno está preparado, el maestro aparece".
Y antes de todo y al final de todo, cuestionándonos nuestras creencias que nos han hecho privarnos del privilegio del hermoso don llamado sexualidad, que nos fue otorgados por el Divino, el Creador, el Eterno, la Fuente, como el máximo símbolo del amor, la paz, la dicha, la felicidad y la procreación.


Ahora, mis queridos amigos.

Ya que nos permitimos abrirnos a esta nueva interpretación del Paraíso Perdido, quisiera que te abras a la experiencia de experimentar un poco de él.

Ubícate en un lugar cómodo. De preferencia a solas y libre de ruido que pudiera perturbarte (como TV o celulares).

Puedes estar en la posición que prefieras, pero te recomiendo la más cómoda para ti.

Puedes usar la ropa que traes puesta, aunque yo te sugeriría estar con ropas ligeras, semidesnudo o desnudo, para que puedas estar al pendiente de las reacciones de tu cuerpo durante esta sesión.

Ahora usa alguna técnica de relajación.
Generalmente le recomiendo a mis consultantes que respiren profundamente, retengan un poco el aire y exhalen. Podemos sugerir que magines algo relacionado con ese paraíso que llevas en tu interior y que espera ser descubierto. Repetir esto de unas cuatro a diez veces.

[Puedes usar alguna otra técnica de relajación que conozcas o te agrade, pero te sugiero que la combines con las respiraciones]

Después, concentra tu energía hacia tu vulva si eres mujer, o en la región entre los testículos y ano si eres hombre.

Ahora, oprime los músculos de esa zona, como si estuvieses conteniendo la orina.

Después haz un esfuerzo como si quisieras defecar.

(Estos tres últimos pasos debes hacerlos juntos, conteniendo el aire, ya que esto te ayudará a eliminar el estrés y la tención de la zona genital)

Ahora exhala, distendiendo y relajando todos los músculos que contrajiste.

A partir de este momento, harás inhalaciones en cinco tiempo(contando hasta cinco), retendrás el aire cinco tiempos y exhalarás en otros cinco. Se resulta difícil para ti puedes hacerlo a tres o cuatro tiempos.

Al momento de retener el aire, deberás contraer los músculos genitales (PC) como si cortaras o contuvieras la orina. Si no estás seguro de hacerlo bien, introduce uno o dos dedos en tu vagina, si eres mujer, y trata de apretarlos con tus paredes vaginales. Si eres hombre, lleva tus dedos a la zona del perineo (entre el ano y los testículos) y toca con ellos las parte que pareciera una prolongación interna del pene, si ya la localizaste, haz un poco de presión. Ahora, haz de nuevo la contracción y deberás sentir como el esfuerzo de la tensión producida empuja tus dedos hacia afuera.


Sí ya comprobaste que lo haces de modo correcto, repite este ejercicio entre unas 35 y 54 repeticiones. Puedes, si así lo deseas, presionar un poco tu ombligo mientras tanto, o dar un suave masaje a su alrededor. También puedes introducir un dedo en él y girarlo hacia una u otra dirección.

Cuando sientas un agradable calor que se desplaza de esta zona hacia el resto del cuerpo, o un hormigueo que sube por tu espina dorsal...

"FELICIDADES"

Has estimulado tu punto sagrado (Swadisthana), has comenzado tu viaje hacia el Paraíso Perdido.
Habéis sido iniciado o iniciada al grado de aprendiz en el Sendero del Gran Amante.
[1]


Y como dicen en la tierra de mis ancestros...

"FELIZ VIAJE Y FELIZ RETORNO"



Que El Gran Espíritu Universal
que es Padre y Madre al mismo tiempo
los colme de dones y bendiciones.




En Jesús y su Espíritu.

Daniel+
Comunidad San Juan Apóstol.
Cuernavaca, Morelos, México.
Rvdo.Daniel.Fragoso@gmail.com





1. Si requieres mayor información o una consulta de consejería, puedes contactarme a los datos que aparecen en esta página.